El resplandor de Dios cada día

La bendición sacerdotal manifiesta que «Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia» (Nm. 6:25 RVR 1960).  Resplandecer significa despedir rayos de luz, o un rostro reflejar gran alegría y satisfacción (https://dle.rae.es/resplandecer).   El resplandor del rostro de Dios simboliza la manifestación de su presencia, de su gloria.  Dios llamó a Moisés al monte Sinaí para dictarle los mandamientos de la ley, y estuvo con él por 40 días y 40 noches.  Cuando Moisés descendió al pueblo de Israel, su rostro resplandecía tanto, que el pueblo tuvo miedo (Ex. 34:27-28 RVR 1960).   El rostro de Moisés brillaba por haber estado expuesto a la presencia y gloria de Dios.  Cuando oramos y estamos en comunión con Dios, Él nos cubre con su presencia, haciendo que nuestra vida refleje sus cualidades para bendición de otras personas.

Sus misericordias son nuevas cada mañana

Dios no solamente desea bendecirnos con su presencia, sino también mostrarnos uno de sus atributos divinos, la misericordia, la cual vemos manifestada a través de su amor, bondad, perdón, compasión, y cuidado.  Su misericordia es eterna, nunca termina; por la misericordia de Dios hemos sido guardados y protegidos de muchos peligros y situaciones a lo largo de nuestra vida.  De otra forma hubiésemos sido consumidos.  Es maravilloso saber que Dios renueva sus misericordias cada mañana (Lamentaciones 3:22-23 (RVR 1960).   

Paz que sobrepasa todo entendimiento

En la bendición sacerdotal, Dios también revela que para Él es muy importante que sus hijos tengan su paz.   No cualquier paz; sino es la paz que proviene de Él, por eso dice «Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.»  El rostro es símbolo de la presencia de Dios.   Cuando oramos y buscamos su presencia, Él levanta su rostro y nos da su paz.   Jesús dijo: «La paz os dejo, mi paz os doy, yo no os la doy como el mundo la da.  No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo (Jn. 14:27 RVR 1960).  La paz que Dios nos da es duradera, no está basada en cosas externas y pasajeras, sino en el Espíritu de Dios.    Esta paz nos da seguridad y confianza para tratar todas las situaciones de nuestra vida con valentía y firmeza, porque Dios mantiene su rostro levantado sobre nosotros, mirándonos con sus ojos de amor. 

En conclusión, la bendición sacerdotal fue pronunciada por el mismo Dios y expresa su amor, cuidado y buena voluntad para con sus hijos que le aman.     Dios manifiesta su deseo de bendecir en cuatro aspectos:  con protección, con su presencia y su gloria, con misericordia y paz.

«Busca la presencia del Señor con buen ánimo cada día»