Promesa de amor

Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia» (Jeremías 31:3 RVR 1960).   Estas preciosas palabras del profeta Jeremías al pueblo de Israel, representan el mensaje de aliento de un Dios que ama a su pueblo y que desea animarlos en tiempos de angustia.   Era un recordatorio de que siempre los había amado, porque Él es el Dios eterno (Isaías 40:28 RVR 1960), y es fiel para cumplir todas sus promesas, aun cuando ellos habían sido rebeldes y le habían fallado.  

Él nos amó primero

Estas bellas palabras son también para todos nosotros los creyentes, hijos de Dios y redimidos por la sangre de Jesucristo.  Las mismas representan un mensaje muy reconfortante y alentador en los momentos tan difíciles que está viviendo la humanidad.  Dios es amor, y Él nos amó primero, lo expresa el apóstol Juan (1 Juan 4:19 RVR 1960).  También dice:  «en esto consiste el amor:  no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados» (1 Juan 4:10 RVR 1960).  

            Dios habla de dos acciones en el pasado.  No habla de futuro. No dice que nos amará, dice que nos amó y prolongó su misericordia.  Sólo tenemos que acudir a Él, ya sea cuando todo vaya bien, o cuando vengan los momentos difíciles o situaciones fuera de nuestro control.   Sentiremos cómo ese amor divino nos rodea, fortaleciendo nuestro corazón y dándonos ánimo para seguir adelante, con la seguridad que Él ha extendido su misericordia sobre nosotros, porque cada mañana las renueva.

Mantengamos pues, nuestra confianza en el Dios eterno que nos ha amado y nos seguirá amando por siempre.  Confiemos en Él, porque Él es fiel para cumplir todas sus promesas.

¡Ánimos!