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         El libro de Jueces presenta la historia de Gedeón, uno de los jueces que Dios puso en Israel en tiempos en que el país era azotado por los madianitas, quienes les robaban todas las cosechas, devastaban el país y los empobrecían cada día (Jueces 6:1-6 RVR 1960).  Esta historia es muy utilizada para resaltar la victoria que Dios le concedió a Gedeón, al vencer a un ejército poderoso con sólo 300 hombres.  También es muy usada para enseñar a los niños sobre los personajes del antiguo testamento e inculcar en ellos el valor de la obediencia a Dios.   Adicional a ello, podemos extraer muchas enseñanzas que pueden edificar la vida de los creyentes.

·       Dios tiene una visión de nosotros diferente.   Gedeón era un joven agricultor que estaba trillando el trigo para esconderlo y evitar que los madianitas lo robaran.  En ese momento Dios pone sus ojos sobre él y lo escoge para una misión de guerrero.  Dios no miró su condición, no miró que no estaba preparado para ir al frente de un ejército.  Dios miró que tenía una buena disposición para el trabajo.  Que era diligente en lo que estaba haciendo.   Le llamó «varón esforzado y valiente» (Jueces 6:11).  «porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón» (1 de Samuel 16:7 RVR 1960).  Así que desechemos todo pensamiento negativo que tengamos sobre nuestras capacidades, e ignoremos las opiniones negativas de otras personas hacia nosotros.  

·       Dios ve el potencial que hay dentro de nosotros.   Aunque Gedeón no era guerrero y no sabía de estrategias militares, Dios si veía el potencial que había en su interior.  Cuando Dios nos delega una misión, es porque Él conoce el potencial que tenemos y sabe que podremos realizar lo que nos encomienda, aun cuando nosotros mismos tengamos dudas y temor.

·       Dios no hace acepción de personas.   Gedeón no era un líder político de la nación, no era un empresario prominente o un hombre lleno de títulos, era el hijo menor de una familia humilde (Jueces 6:15).   Sin embargo, Dios lo escogió para salvar a Israel de la mano de los madianitas (Jueces 6:14).   Dios no hace acepción de personas (Hechos 10:34 RVR 1960).  Para Él no hay distingo de edad, raza, sexo, abolengo, estatus social, o educación.   Dios creó a cada persona con un propósito que cumplir en esta vida.  Sólo hay que buscarlo en oración, hablar a solas con Él y nos guiará y mostrará el camino a seguir en su perfecta voluntad.

·       Dios disipa las dudas y temores, es paciente y confirma su respaldo.    En varias ocasiones, Gedeón demostró sus dudas y temores para aceptar la misión que Dios le estaba encomendando.  Y, hasta pidió pruebas a Dios para que le confirmara si realmente Él lo había escogido para salvar a su pueblo.  ¡Dios fue muy paciente con Gedeón!   Así ocurre con nosotros, muchas veces cuando se nos presentan dificultades, dudamos y le preguntamos a Dios si Él está con nosotros y hasta le reclamamos.   Pero Él es un Dios paciente y misericordioso, no nos rechaza por eso.  Por el contrario, nos alienta y da fuerzas y nos trae a la memoria todas sus promesas.  «Los que miraron a El fueron alumbrados y sus rostros no fueron avergonzados» (Sal.34:5 RVR 1960).  «… y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt. 28:20).

·       Cuando Dios llama, capacita y da estrategias.  Dios promovió a Gedeón, de un sencillo agricultor al guerrero que salvaría a Israel de la mano de los madianitas.  Su nombre significa «guerrero poderoso» o «destructor» (https://www.generadordenombres.com/significado-nombre/gideon).  Dios lo capacitó para ser el líder y le dio las estrategias para pelear contra un ejército poderoso.  Lo importante es que, a pesar de las dudas y temores, y de las excusas que presentó Gedeón, él le creyó a Dios.   Creyó que Dios iría con él y que lo respaldaría en esa difícil y peligrosa misión de salvar a su pueblo.  El siguió todas las instrucciones que Dios le dio.           Dios ha prometido que nunca nos desamparará ni nos dejará y que es nuestro ayudador (Heb. 13:5-6).   El irá delante de nosotros como poderoso gigante (Jer. 20:11).

·       Gedeón edifica altar de consagración y adoración a Dios.   Al concluir su plática con Dios, Gedeón levanta un altar en señal de consagración, adoración y gratitud al Dios de paz que lo guardó de morir, pues había hablado cara a cara con Jehová.    Al igual que Gedeón, edifiquemos nuestro altar de consagración y adoración a Dios.   Que la llama de su Espíritu Santo siempre lo mantenga ardiendo.    Esto nos mantendrá siempre listos para ejecutar las instrucciones que Dios nos dé.

Dios nos ama y tiene una misión para cada uno de nosotros.  Presentemos nuestras vidas delante de Él y nos guiará hacia lo que nos tiene preparado.   Él nos respaldará y nos dará la victoria.

¡Somos especiales para Dios y Él cumplirá sus propósitos en nosotros, Ánimos!