El poder de las palabras
La oración es una poderosa herramienta espiritual que Dios ha puesto a disposición de todo cristiano. A través de la oración, podemos comunicarnos con Dios de forma directa y expedita. Contarle lo que nos sucede; hablarle de nuestros problemas y preocupaciones. Podemos llorar, clamar y ser sinceros con Él, usando nuestras propias palabras. Dios en su palabra ha prometido que nos escuchará cuando le invoquemos en oración. «Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.» (Jer. 29:12-13 RVR 1960)
De aquí para adelante
No importa por la situación que estés pasando, ni cuál sea tu nivel espiritual. Sea que nunca hayas orado, o que estés empezando en los caminos de Dios, o que tengas años de convertido: Busca a Dios en oración y Él te dará paz, te guiará en todos los asuntos de tu vida y te dará la victoria. Si nunca has orado y deseas saber cómo hacerlo, no te sientas mal por eso. Los mismos discípulos pidieron a Jesús que les enseñara a orar (Lc. 11:1). Entonces Jesús les dijo cómo hacerlo (Lc. 11:2-6). Esa oración modelo es lo que conocemos como el padre nuestro. Es una guía de cómo debemos dirigir nuestra oración a Dios, pero no significa que vamos a repetirla igual; sólo tenemos que orar en base a nuestra realidad y situación que estamos viviendo.
Oración diaria
La oración tiene que ir dirigida al Padre, debemos adorarlo y alabarlo; pedirle que su palabra llene toda la tierra para que la gente sea salva; que se haga su voluntad; que perdone nuestras ofensas y pecados; y también, darle gracias por suplir nuestras necesidades. Jesús dijo que todo lo que pidamos al Padre en su nombre Él lo hará (Jn. 14:13-14). Así que debemos finalizar nuestra oración al Padre, diciendo que todo lo pedimos en el nombre de Jesús, su hijo amado.
Ora y pide a Dios todos los días y verás como cambiarán las cosas en tu vida.
«La oración mantiene tu ánimo arriba»