Este hogar terrenal en que vivimos fue creado por Dios de manera muy especial, ordenada y planificada.   Cuando Él terminó su obra, evaluó lo que había hecho «y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera» (Gn. 1:31 RVR 1960).    ¡Nuestra tierra es hermosa y buena! Y tenemos que cuidarla y protegerla cada día, tomando acciones que contribuyan a la protección de nuestro medio ambiente.

            La lucha por crear conciencia de la importancia del cuidado de la tierra y el medio ambiente, se remonta a la década de los 60, cuando el gobernador de Wisconsin, Gaylord Nelson, inició campañas en favor del medio ambiente, las cuales no fueron exitosas.  No obstante, el 22 de abril de 1970 logró convocar a unos 20 millones de personas en Estados Unidos, para que salieran a protestar por la contaminación ambiental.  Fue un evento sin precedentes y fue considerado como el primer Día de la Tierra.  Las Naciones Unidas dijo:  «fue el evento cívico más grande del planeta en ese momento y obligó a los gobiernos a tomar medidas concretas incluida la aprobación de leyes ambientales y el establecimiento de agencias dedicadas al medio ambiente.» (https://www.greenpeace.org/mexico/blog/4400/por-que-se-conmemora-el-dia-de-la-tierra/).  Sin embargo, no fue hasta el 2009 que la Asamblea General de la ONU decretó el 22 de abril como el Día Internacional de la madre Tierra (https://www.un.org/es/observances/earth-day/background).

La tarea de cuidar la tierra y el medio ambiente, no sólo compete a los gobiernos, entidades privadas y escuelas, sino a todos los seres humanos que habitamos en este planeta, sin distingo de raza, edad, género, religión, o estatus social.   ¡Es una labor de todos!

            Si todos alrededor del mundo, hacemos un esfuerzo por cuidar el medio ambiente, estaremos sumando para tener una tierra más sana.   Son acciones sencillas que sólo requieren un poco de disposición y buena voluntad.   Algunas de ellas son, clasificar y separar la basura, ahorrar agua, cerrar el grifo correctamente, ahorrar energía eléctrica, comprar bombillas de bajo consumo, reutilizar el plástico, moderar el uso del aire acondicionado.  Cuidar los bosques y áreas verdes.  Evitar tirar cualquier tipo de basura a la calle y a los drenajes; sobre todo plásticos y mascarillas.  Estas pequeñas acciones sumadas, darán grandes resultados en la conservación de nuestra hermosa tierra. 

            Hagamos el compromiso de proteger la tierra cada día y enseñemos a nuestros niños a hacerlo, porque la condición de la tierra en la que ellos vivirán en el futuro, dependerá de cómo cuidemos el medio ambiente en la actualidad.

¡Anímate, cuida la tierra con responsabilidad!