Origen de la alabanza
La palabra alabanza procede del hebreo halal, que significa «alabar, celebrar, glorificar, cantar, alardear» (https://www.aglow.org/images/leaderDev/seven-praise-words-sp.pdf). A través de la alabanza se exaltan los valores o virtudes de un ser divino, una persona, objeto, o lugar.
La alabanza es la expresión de lo positivo; mientras que la crítica se enfoca en lo negativo. Según los estudios sicológicos, la alabanza puede ayudar a una persona a subir su autoestima y a adquirir mayor seguridad (https://definicion.de/alabanza/).
Para los cristianos, la alabanza es una expresión de gratitud a Dios y a Jesucristo para celebrar sus obras y bondades. Puede realizarse mientras se ora, individual o grupalmente, a través de palabras o cánticos. También puede expresarse de manera silenciosa en lo interior de la mente, pues Dios conoce lo profundo de nuestros pensamientos y las intenciones del corazón.
En la Biblia, en el Antiguo y Nuevo Testamento, encontramos muchas referencias sobre la alabanza a Dios. Él es merecedor de toda honra, gloria y alabanza. El libro de los Salmos es, por excelencia, el libro de las alabanzas a Dios: Mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza todo el día (Sal 35:28 RVR 1960). ¡Que alaben al Señor todos sus ángeles! ¡Que alaben al Señor todos sus ejércitos! (Sal 148:2 RVR 1960). Tú, Señor, eres mi Dios; yo te exaltaré y alabaré tu nombre porque has hecho maravillas; tus consejos siempre han sido verdaderos y firmes (Is 25:1 RVR 1960).
La alabanza es fuente de poder
La alabanza es fuente de poder. La Biblia menciona en Hechos 16:25-26 (RVR 1960) que «a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.»
Cuando alabamos a Dios suceden milagros en nuestras vidas y en nuestras familias. Casos difíciles son solucionados, hay liberación espiritual, y puertas cerradas son abiertas. La alabanza a Dios también nos proporciona gozo, nos ayuda a enfocarnos en lo positivo, nuestra fe se fortalece y es medicina para nuestras emociones y para nuestro corazón.





